Esto es exactamente lo que pasa con tu ramo desde que lo sueltas hasta que vuelve a ti.
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Aparta tu preservación (antes de la boda)
Al confirmar tu ramo con tu florista — o con nosotros — apartas tu lugar en el taller con un anticipo del 30%. Este paso es el que más protege tu recuerdo: las flores no esperan a que decidas después.
02
Tu ramo llega al taller
Dentro de las primeras 72 horas después del evento, y mientras antes mejor. El camino no lo decide el estado donde te cases: lo decide cuánto tarda tu ramo en llegar al taller. Si estás a menos de dos horas de Atlixco —Puebla, Cholula, Tlaxcala— hay tres opciones y ninguna es la predeterminada: lo entregas tú, lo recogemos nosotros, o nos vemos en un punto medio. Más lejos que eso, viaja por paquetería exprés y asegurado, y te decimos exactamente cómo empacarlo; ese flete corre por tu cuenta, y dentro de esas dos horas no hay flete que cobrar porque no hay un tercero en la ruta. Una regla gobierna las dos rutas: tallos bebiendo, pétalos secos. El ramo bebe por el tallo, y el agua encima de las flores las pudre, las amarillenta y les cría hongos. Si tu ramo ya se secó, escríbenos igual — se valora caso por caso, con las condiciones que aplican a ese supuesto en nuestras políticas.
03
Valoración flor por flor
Revisamos cada tallo: cuáles flores están en su mejor momento, cuáles necesitan rescate y cuáles contarán mejor tu historia en la pieza. Te compartimos la propuesta antes de empezar.
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Deshidratado y prensado
Cada flor se seca con la técnica que le corresponde — prensado entre capas de presión controlada o deshidratado en gel de sílice para las piezas de resina. Aquí se fija la forma. El color siempre cambia: se vuelve más pálido, a veces degradado. Es lo que hace el secado, y por eso el paso siguiente existe.
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Corrección de color
Va incluida, y casi siempre hace falta. Devolvemos a mano el tono que el secado se llevó, flor por flor, hasta acercarlo lo más posible al de tu ramo fresco. Es un trabajo de pintora, no de restauración: se busca el parecido, no la copia exacta.
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Composición a mano
Fernanda, directora de Eternals, compone tu pieza flor por flor. No hay dos iguales, porque no hay dos ramos iguales.
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Curado y acabados
La resina se vierte en capas finas con días de curado entre cada una — por eso el tiempo total es de 6 a 8 meses. Un cuadro de flor prensada toma de 4 a 6 meses, según la temporada. El arte no se apresura; te compartimos avances.
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Tu pieza llega a casa
Te avisamos en cuanto está terminada y decidimos contigo cómo llega a ti. Si estás a menos de dos horas del taller, la recoges aquí, te la llevamos o nos vemos en un punto cómodo, sin cargo y según la disponibilidad del taller. Desde más lejos viaja empacada, con guía rastreable y asegurada por su valor declarado: ese envío corre por tu cuenta y lo confirmamos contigo —costo, dirección y condiciones— antes de que salga. Va con las instrucciones de cuidado de tu pieza.
Tu ciudad no es un obstáculo. Es un dato más del envío.
Preguntas frecuentes
Antes de la boda — cuida tu ramo
El ramo que preservamos es el que caminó contigo — no el que voló por los aires. Para el lanzamiento, pídele a tu florista un ramo aparte: la tradición se cumple igual y el tuyo llega intacto al taller. Los golpes en los pétalos no se notan el día de la boda; aparecen después, bajo la resina.
No — es lo único que te pedimos de verdad. Un refrigerador doméstico no está hecho para flores y el congelador es demasiado frío: al salir, el ramo se marchita y aparece moho en cuestión de horas. No podemos aceptar ramos que hayan pasado por ahí. Si ya sucedió, no está todo perdido: pídele a tu florista una versión miniatura de tu ramo y esa la preservamos.
Los tallos en agua siempre que no lo lleves en la mano — y solo los tallos: el agua sobre los pétalos los pudre, los amarillenta y les cría hongos. Un dedo o dos de agua en el recipiente alcanza; llenarlo no hidrata más, ahoga. Nada de rociar las flores. Al terminar la fiesta, deshaz el ramo y quítale el listón: atado y apretado las flores no respiran y empiezan a pudrirse desde adentro. Lejos del calor directo, y nunca dentro del coche mientras la fiesta sigue — ahí el calor se concentra y deshidrata en minutos. Tócalas lo menos posible, que el aceite de las manos las marca. Al empacarlo, nunca envuelvas las flores en plástico: se convierte en una cámara de calor. Algunos magullones son inevitables y para nosotros suman carácter.
Las suculentas no. Están llenas de agua y al secarse se arrugan como pasas — y la resina necesita que todo esté completamente seco. Si tu ramo mezcla flores y suculentas, quédate con las suculentas para plantarlas y mándanos las flores: se quedan las dos, una viva y la otra para siempre.
Los tallos viajan bebiendo y las flores viajan secas — la misma regla de siempre, resuelta para una caja. Envuelve solo la base de los tallos en algodón o papel de cocina humedecido, nunca empapado, y mete esa base en una bolsa que cierres con una liga alrededor de los tallos. Así el ramo bebe durante todo el viaje sin que caiga una gota sobre los pétalos. Agua suelta dentro de la caja no: las paqueterías la tienen prohibida y además moja las flores, que es justo lo que las pudre. Después, una caja firme donde el ramo quede acostado y sujeto por los tallos, con los huecos rellenos de papel arrugado para que no se mueva. Nunca plástico envolviendo las flores ni burbuja pegada a los pétalos. Etiqueta la caja «Frágil — flores frescas» y «Este lado arriba», y mándala con guía exprés el primer día hábil después de tu boda — si te casas un sábado, eso es el lunes por la mañana. Ese es el motivo real de la prisa: entre la última foto y el mostrador de la paquetería se van más de treinta horas, y el tránsito empieza a contar después de eso. Antes de despacharla, avísanos: cada envío se agenda con el taller, y así sabemos cuándo prepararnos para recibir tu ramo. Y contrata el seguro de la guía por el valor que declares: la cobertura básica que traen las paqueterías no alcanza, y un ramo perdido sin seguro no tiene de dónde reponerse. Te acompañamos por WhatsApp en cada paso.
Hay salida, y más de una: tu florista original puede rehacer el ramo y enviárnoslo fresco, podemos diseñar la réplica en nuestro taller, o componerla con las flores secas de nuestro inventario si tenemos las que necesitamos. Si el daño es leve —algunas flores marchitas o magulladas— casi siempre podemos preservarlo tal cual. Y si la paquetería se retrasa, ese retraso no juega en tu contra: valoramos el ramo por cómo llega, no por el día en que llegó. Escríbenos y vemos tu caso; el detalle está en nuestras políticas de reembolsos y reprogramaciones.
Tu pieza, por dentro
Rosas, ranúnculos, lisianthus, peonías y la mayoría de las flores de boda responden muy bien. Algunas flores muy acuosas (como ciertas orquídeas) requieren técnica especial — lo valoramos flor por flor.
Sí, siempre. Ninguna flor sale del secado con el color con el que entró: se vuelve más pálida y a veces desigual, con zonas más claras que otras. Cada una a su manera — los blancos toman tonos marfil, los rojos y vinos se profundizan, y algunas tropicales pueden oscurecerse o no sobrevivir al secado. También pueden aparecer manchas translúcidas y las flores se acomodan un poco al verter la resina. Por eso la corrección de color viene incluida en el proceso y casi siempre hace falta: es el paso que devuelve a mano lo que el secado se llevó. Tu pieza es flor real, no una fotografía, así que el objetivo es el parecido con tu ramo fresco, no la copia exacta.
Un trabajo a mano que devuelve a tus flores el tono que tenían frescas y disimula la mayoría de los magullones. Viene incluido y casi siempre es necesario, porque el secado siempre despinta: no es un extra que se cobra aparte ni algo que tengas que pedir. Pesa todavía más en orquídeas blancas, anémonas, flor blanca, tropicales y rosas rojas, que son las que más cambian. Una sola excepción: no se puede aplicar en flores secadas al aire libre.
Tres, sin costo. Las preparamos con las flores que mejor sobrevivieron de tu ramo y te las mandamos antes de armar nada; ajustamos hasta que sea la tuya. Si quieres explorar más caminos, cada propuesta extra cuesta $250 MXN. Y si no recibimos tu respuesta, procedemos con el diseño que tenemos en archivo — aunque preferimos mil veces que nos digas qué te late.
Elegimos las más sanas y hermosas para tu pieza: en una composición pesa más el criterio que la cantidad, y de forma natural entre un 10% y un 15% del material floral se pierde en el proceso. Las flores que no entran no se devuelven. Si quieres aprovechar el ramo entero, la salida es un formato más grande o una segunda pieza — te lo decimos con honestidad al valorar tu ramo.
Sí: la invitación, un listón, el encaje del vestido, una carta. Cuéntanos qué guarda tu historia y lo integramos al diseño.
Sí. Escríbenos y lo sumamos a tu pedido: mientras tu ramo esté en el taller valoramos si alcanza para otra pieza. El mismo ramo puede vivir en más de una.
Lejos del sol directo y de la humedad extrema; se limpia con un paño seco y sin pelusa. Si es de resina, nada caliente encima: son piezas de exhibición. Con los años la resina puede tomar un ligero tono ámbar — es el envejecimiento natural del material y, para nosotros, le suma una capa vintage hermosa. Mantenerla fuera del sol es la mejor forma de retrasarlo.